miércoles, 17 de junio de 2020

La lectura


¿Qué es leer?

No puede ser únicamente decodificar una serie de símbolos, que además nos enseñaron de la forma más mecánica posible, como si de robots nos tratáramos. No, me niego a creer que el leer se quede en eso, en decodificar y recibir información de algún loco que en algún momento decidió dedicarse al arte de las letras. No, no y no. Y lo digo principalmente porque para mí el leer es sinónimo de palabras bellas, de recuerdos, memorias, de la vida en sí.

Pues bien, esto es el leer para mí, pero el leer en todo el sentido de la palabra, no únicamente textos. Leer personas, lugares, almas, energías, situaciones y claro uno que otro texto que cae en mis manos por alguna razón. El leer, es sin duda comprender lo que hay allí, comprender e interiorizar lo que nos están transmitiendo. Y es que no hay nada más bello que el entender lo que se quiere decir cuando se está en silencio y no únicamente en el sentido romántico, no. ¿Te has puesto a pensar qué te quiere decir la tierra cuando te encuentras frente a un paisaje majestuoso y solo escuchas tu respiración o los sonidos propios de la naturaleza? Eso, para mí, también es leer. ¿Qué te dice determinado lugar de las personas que por allí pasaron? ¿Qué te dice la mirada de una persona de sus más profundos temores? ¿Qué te dice la sonrisa de un niño de la pureza de su alma? ¿Qué te dice esa sensación en tu cuerpo al toparte de frente con alguien? Y es que es allí donde nos damos cuenta que el leer es también equivocarse, es creer recibir un mensaje cuando en realidad el que nos enviaban era otro y es también aprender a dudar y no dar todo por sentado. Y no digo que hay que ser desconfiado con lo que leemos, no, ese no es el caso, pero si es estar preparados para que la vida nos corrija y nos muestre nuestro error. Aunque para ser sincera la mayor parte de los errores suceden cuando leemos a las personas, tal vez porque no se muestran tal cual son o tal vez sea porque los malditos estereotipos de esta sociedad nos crean una sinopsis falsa de la persona sin haberla siquiera mirado a los ojos.

lunes, 15 de junio de 2020

Un nuevo inicio


La vida trata de decirte las cosas. ¿Por qué no estamos atentos a lo que nos trata de decir?

La vida, el universo, las vibras, Dios, o en lo que sea que creas, es sabio. Acomoda todo a su tiempo, es difícil comprenderlo y asimilarlo, pero así es. Puede que lo notemos a tiempo y acomodemos sus decisiones a las nuestras, es probable que nos dejemos llevar por ellas y les hagamos frente sin dudarlo, nos acomodemos e incluso le veamos el lado bueno. Pero, ¿y si nos toma por sorpresa? ¿Qué puede pasar si no entendemos las señales que nos da, los grandes o pequeños anuncios de que algo importante pasará?

Y así, de repente, llega una dura verdad a chocarse contigo, tratas de esquivarla, pero ya es demasiado tarde, ya ha tumbado los muros que habías construido a tu alrededor dejándote nuevamente vulnerable. Ya ha cavado en lo más profundo de tu alma haciendo que salgan miedos que creías extintos, ha hecho que florezcan emociones que creías no ibas a sentir por mucho tiempo. Y llega la confusión, la ira, la tristeza, la depresión y tantas cosas más que ni nombre logras atribuirles. Sientes que no puedes seguir, sientes que ya no tiene sentido, que ya es tiempo perdido volver a edificar los muros que te hacían fuerte.

Pero ves a tu alrededor y ahí están, almas, energías, ángeles, guardianes, o en lo que sea que creas, ahí están. Te llenan, te van quitando de a poco el peso de la verdad que hace tiempo cayó sobre ti y te van dando luz. Van aminorando la carga y quién sabe, tal vez se vayan llevando cada uno una parte de ésta para convertirla en el amor que te dan, en las palabras que te dicen, en las risas que te sacan y en los tragos dulces que te dan. Y si, ahí estaban ellas y ellos buscando la manera, no de que fuera la misma de antes porque ya nunca podría serlo, sino de que floreciera nuevamente, de que viera las ramas abrirse a un nuevo camino y tomara la decisión, de una vez por todas, de recorrerlo. Si, ahí estaban y con ellos y ellas no fue difícil emprender el camino, el camino a un nuevo inicio.